Pobreza 'made in Monsanto'

Quien controle las semillas controlará la alimentación del planeta, por lo tanto controlará el mundo.




Gustavo Duch Guillot |
Alai |
Hoy 0:38 |

Quien controle las semillas controlará la alimentación del planeta, por lo tanto controlará el mundo. Esta
frase es la esencia (su verdadero eslogan) del negocio de Monsanto, el
gigante de los transgénicos, desnudado en la investigación de la
periodista francesa Marie Monique Robin, 'El mundo según Monsanto'.

Muchas
son las mentiras, trapos sucios y falsedades que desvela su
investigación a propósito de las supuestas bondades de los transgénicos
que tanto defiende Monsanto. Demasiadas para una empresa que goza de
muchos privilegios en las administraciones públicas. Pero por encima de
todos, es esencial desmontar el mito que «les hace fuertes», y que,
ahora en tiempos de crisis, vuelve a esgrimirse: la tecnología
transgénica contribuirá a mejorar la agricultura y el medio ambiente
para ayudar a los agricultores de los países en vías de desarrollo y
combatir el hambre. Un argumento falso donde se utiliza sin rubor la
pobreza como arma publicitaria.

De hecho, una cosa es lo que
dicen y otra es lo que hacen: la mayor parte de los cultivos
transgénicos comercializados hasta la fecha se destinan a piensos, no a
consumo humano. Es decir, por un lado es peliagudo combatir el hambre
produciendo pienso para animales y por otro, la expansión de soja
transgénica (el futuro pienso) en forma de enormes monocultivos por
muchos países empobrecidos no sólo no ayuda a sus agricultores, sino
que ha sido la principal causa de expulsión de campesinas y campesinos
en los últimos años. Si esas cosechas se siembran y cultivan con
avionetas, ¿dónde queda el trabajo campesino? Si la exportación de esos
cultivos sólo se la pueden permitir grandes corporaciones, ¿dónde queda
el beneficio para las y los pequeños agricultores? Si esos cultivos han
acaparado miles y miles de hectáreas ¿en qué rincones pueden las
familias cultivar alimentos? Y los parcos esfuerzos en mejorar cultivos
destinados a la alimentación humana no han funcionado. El boniato
transgénico de Monsanto en Kenia resultó ser mucho menos productivo que
la variedad de boniato no transgénico.

Pero donde tenemos las
evidencias más desgarradoras es en India con el algodón (tampoco se
come) transgénico de Monsanto. Antes de los transgénicos los
agricultores indios utilizaban sus abonos y pesticidas naturales y
guardaban las semillas para las siguientes temporadas, pero a partir de
la introducción de las semillas transgénicas de Monsanto, por
diferentes distribuidoras indias bajo su control y fuertes campañas
publicitarias, las cosas cambiaron. Son semillas patentadas y está
prohibida su reproducción en los siguientes años. Qué paradoja,
semillas no renovables, que además requieren de insecticidas
específicos (propiedad de Monsanto), por lo que la anterior
independencia agrícola de cada campesino se ha convertido en una
'esclavitud' de Monsanto. Y en deudas, muchas deudas, que el precio
final del algodón (compitiendo con algodón subvencionado de EE UU), las
plagas y las inclemencias del tiempo, no le permiten subsanar.
Entonces, con el agua hasta el cuello, deciden suicidarse.

¿Cómo
es posible que una empresa esté haciendo negocio con una actividad tan
criminal? ¿Cómo es posible que 'invente' semillas que una vez
patentadas queda prohibida su conservación y reproducción, que sería lo
ecológicamente razonable? ¿Cómo es posible? Es una cuestión de pedigrí,
la empresa tiene 107 años de historia y se le reconoce ser impulsora
del PCB (elemento cancerígeno utilizado en transformadores eléctricos)
y de proveer en la Guerra de Vietnam del químico 'agente naranja'
utilizado por las tropas estadounidenses para fumigar el territorio
enemigo. De hecho, lo que se puede afirmar es que detrás del espejismo
de los transgénicos sólo existió la voluntad de Monsanto de vender su
herbicida. El invento de semillas transgénicas es sólo el instrumento
para mantener y aumentar las ventas del herbicida.

Contra la
agricultura de los transgénicos muy presente en el suelo español y a
favor de la soberanía alimentaria de los pueblos, diferentes colectivos
de la sociedad civil, organizaciones campesinas, o­nGD, y ecologistas
hemos planificado una multitud de actos durante esta semana, que
culminarán con una manifestación unitaria en Zaragoza mañana sábado.
Las administraciones pertinentes deberían atender estas demandas y en
un primer paso podrían inspirarse en la decisión del Gobierno alemán
que el día 14 prohibió la siembra del maíz de Monsanto en su territorio.




Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/pobreza-made-in-monsanto