LA TRISTEZA DE SER LA OTRA

La tristeza de ser la otra
Convertirse en la amante de un hombre casado tiene implicancias no sólo para la familia del hombre, sino también para la querida. La infidelidad, en la mayoría de los casos, deriva en divorcio, provocando sufrimiento y traumas en la esposa e hijos. Ser amante es autodestructivo ya que causa baja autoestima, ansiedad, insomnio, inestabilidad emocional y depresión

 

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Existen ocasiones en las que los ojos de una mujer se posan en un hombre casado, y muchas veces, casi sin darse cuenta, se enamora y se convierte en la amante. Situación que siempre la pone en desventaja ante su pareja, pues espera algo que nunca va a llegar colocándola en un segundo plano; en una vida llena de mentiras y destiempos.
La psicóloga Marisel Córdoba indica que las relaciones entre amantes tienen un trasfondo más allá de lo comprensible, pero es lógico que en ellas se cubren múltiples necesidades. Da una alerta a las mujeres, ya que, por lo general, la amante en pocas ocasiones será la esposa y en caso de que realicen su idilio, estará sometida a vivir exactamente la misma historia.

Una historia de dolor
Andrea compartió varios años de su vida con Mario (nombres ficticios), un hombre al que conoció cuando eran muy jóvenes y ambos solteros. Sin embargo, mucho tiempo después, al volverlo a encontrar, él  tenía un hogar, una esposa e hijos.
“Lo conocí cuando éramos jovencitos y después de muchos años lo volví a ver. Para mi desgracia, al tratarlo, conversar y compartir con él quedé fascinada. Era como si  hubiese sido  a mi medida: gracioso, cariñoso, en fin..., un caballero.
Desde ese momento hasta que tomé la decisión de dejarlo, no viví tranquila. Tenía sentimientos encontrados, me sentía feliz cuando estaba con él, pero al salir a la calle pensaba que todo mundo estaba pendiente de nosotros, que me apuntaban con el dedo.
Sentía terror al escándalo, que me vea mi familia, mis vecinos o su esposa”, dice Andrea.
Fueron muchas las noches que pasó en vela, y aunque esa relación le causaba dolor no se sentía capaz de dejarlo porque deseaba sentirse amada y verlo todos los días, si era posible. Vivieron varios años así. Él buscaba la forma de verla casi a diario, eso sí, nunca el fin de semana, porque ése estaba dedicado a su familia.
Una que otra víspera de Navidad  o cumpleaños se veían temprano para felicitarse e intercambiar regalos.

Un destino que no es propio
“Él decía que ése era nuestro destino, que me quería, pero ya tenía su vida hecha. No sé cómo soporté esa situación, por amor, tal vez...”, comenta  Andrea. Cuando Mario le propuso tener un bebé, al que iba a darle su apellido, pero con el que no iba a vivir, Andrea decidió irse al exterior. Ésa no era la vida que deseaba para un hijo suyo.
Estuvo un tiempo afuera y al retornar, Mario volvió a buscarla. Salieron unos meses hasta que él le dijo que su esposa estaba embarazada. “Me dolió tanto que decidí romper definitivamente. Hasta ahora me sigue buscando y me dice: ‘no encontraré a nadie que me quiera como vos y que siempre me estará esperando’. Lo más triste es que sigo sola porque postergué mi vida como mujer y como madre por vivir una relación con un hombre casado”, remarca Andrea.

Acarrea problemas
Para la psicoterapeuta Mónica Rivero, el convertirse en la otra tiene más implicancias negativas que positivas, porque la relación no puede llegar a ninguna parte y si llegara, jamás olvidaría como la consiguió. Por otra parte, el círculo social sabría que fue la amante y esto muchas veces no es aceptado. Otra de las implicancias es tener que esperar a que él pueda estar con ella, pasar sola las fechas especiales o días festivos como Navidad, Año Nuevo, cumpleaños o los fines de semana.
Una relación de este tipo, agrega, puede acarrear distintos problemas, según la personalidad, formación o entorno de la persona. Entre ellos menciona la baja autoestima, ansiedad, insomnio, inestabilidad emocional, depresión, adicciones, etc. “La tendencia a la depresión en estas mujeres es más factible, dada la situación de intriga e inestabilidad que les da la relación”, señala.

Daños a la familia
A su vez, la psicopedagoga Ángela Callaú expresa que la presencia de una tercera persona en una relación provoca terribles consecuencias en la familia.
María (nombre para proteger identidad) perdió 15 kilos al poco tiempo de enterarse que su esposo la había traicionado. No tenía apetito, entró en una depresión profunda y sólo quería  llorar.


“Cuando me enteré que me engañaba sentí como si me hubiese clavado un puñal en el corazón. Cuánto vacío y cuanta soledad siente una, es como si ya no quedara aliento de vida y se piensa hasta en la muerte. Sólo Dios y el tiempo pueden curar las heridas que causa la infidelidad. Es algo que no se lo deseo a nadie”, relata.


Ángela explica que el adulterio es algo que llega sin aviso, derribando como un huracán y que sus efectos son trágicos, oscuros en inciertos para la familia.


La psicopedagoga advierte que la fidelidad en el matrimonio es importantísima para la preservación de la salud mental de los hijos y de la sociedad.
“Los estudios muestran que se producen desórdenes psiquiátricos en los matrimonios que se rompen por causa del adulterio. Esto incluye a los niños, cuyos efectos son alarmantes. Por ejemplo, se dan de baja en la escuela, tienen mala conducta cuando son jóvenes, es difícil que encuentren trabajo o permanecer en él, existe mayor probabilidad de un embarazo prematuro, mayor tendencia a la delincuencia juvenil y al consumo de drogas o alcohol, además que el riesgo de fracasar en su matrimonio es mayor”,  expresa la especialista.

Perfil de las amantes
Marisel Córdoba afirma que hay varios perfiles de las amantes. El jamás sentirse como la otra es uno, sino identificarse con el amor de su pareja, excepto de que lo haga por dinero.
En este caso ellas suelen reconocer su papel y lo dicen, aunque en secreto, usando frases como esta: ¡sé que soy su amante, pero él me da todo y no lo quiero dejar!
Para Mónica Rivero en estos casos se nota la falta de metas en la vida, porque es más cómodo que las mantengan que ganarse el dinero por sí mismas.
Sin embargo, esto da un poder más al amante que con este pretexto maneja como su juguete a la mujer, llegando muchas veces a la agresión física.
El otro perfil, indica Marisel, es el de la amante enamorada, a la que no le importa nada, lo deja todo por su pareja, debido a que se convence de que ha encontrado al  hombre de sus sueños.
Lo inquietante, prosigue, es que no comprenden que están siendo manipuladas por ese hombre. Ellos  prometen el cielo y la tierra porque saben que tienen aseguradas sus fantasías sexuales y momentos de escape de sus hogares.

La separación, ¿única opción?
Mónica sugiere que si las mujeres se enteran después de un tiempo que su pareja tiene esposa es más complicado, porque como ya hay una relación afectiva va a doler mucho la separación; empero, es la única opción para salir de esta situación, de lo contrario la relación traerá más sufrimientos, porque  está aceptando aún en contra de ella.
“A veces es mejor pasar a solas un tiempo, hasta que el sufrimiento desaparezca a vivir de por vida atadas a alguien que no nos merece”, aconseja Mónica.

Una situación desdichada
El padre Mateo Bautista manifiesta que existe la triste desgracia de ser amante soltera y la más desgraciada aún es ser amante casada. Una desdichada situación que afecta en todas las dimensiones de la vida de la mujer: corporal, emocional, mental, social, valórica y espiritual.
“La amante se degrada, ya que de sujeto de amor pasa a ser objeto de uso del pseudo amor. Hay déficit de autoestima, valoración y afectividad. Corporalmente es usada porque si hubiese amor el hombre buscaría un vínculo fiel, indisoluble y para siempre”, expresa.


Emocionalmente hay una crisis de afecto, un vacío de amor que, equivocadamente, se quiere llenar sin medir las consecuencias. Es signo de inmadurez afectiva.


Asimismo, mentalmente ser la querida es una esquizofrenia entre la vida y los deseos vitales más profundos. Se acepta lo que nunca debería aceptarse.


Socialmente, dice el sacerdote, la amante soltera se introduce en una familia constituida. La casada compromete su familia y la otra familia. “Se puede decir que es una terrorista de la familia propia y de la ajena”, remarca.
Luego se pregunta: ¿qué valor tiene si ella no se ve tratada como sujeto personal sino como objeto pseudo-amoroso?
El padre Mateo remarca que espiritualmente ser amante contradice el Espíritu de Dios, que es el creador del amor fiel, e indisoluble. Ser la querida es enredarse en el pecado, es estar muerto en espíritu. “La amante no tiene autoridad moral en la educación de sus hijos. Su vida es una mentira”, finaliza.

Si pasado un tiempo de la relación, las mujeres se enteran de que su pareja tiene otra familia, pese al sufrimiento que ello les pueda causar, la mejor opción es la separación, aseguran las profesionales

 Mandamientos para no convertirse en la amante

- Nunca tendrás compañía en las fechas especiales.
- No podés planificar una cena romántica en su casa ni ir a un lugar público.
- El fin de semana no lo podrás compartir con él porque estará con su esposa e hijos.
- Merecés ser la esposa, no la amante, la persona a la que él ama, sin esconderte.
- Si lo llamás, él te colgará o buscará una excusa para no contestarte si está cerca de algún conocido.
- Sus noches son de la esposa, y el resto de vos.
- Dirá que te ama y que sólo está con su esposa por los h iijos.
- Ser amante te devalúa. Mereces algo mejor que alguien de a ratos y a escondidas.


 




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