Adiós Bush

En teoría, la despedida como presidente de este botarate tendría que ser un
motivo de alegría. Y de la misma forma que cuando hay una catástrofe los
ayuntamientos decretan tres días de luto, cuando se produce un acontecimiento
tan grato como este, tendrían que decretar no tres días, sino tres meses de
júbilo oficial, con las campanas sonando sin cesar.

Pues eso, que habría
que celebrar que se va el presidente más inútil que ha pasado por la Casa
Blanca. Si los estadounidenses querían demostrarnos que, en ese gran país,
cualquiera, absolutamente cualquiera, puede llegar a la presidencia, desde
luego que lo han conseguido




Fuente: http://eljueves.es/revista/1637/extra_adios_bush