EMIGRANTES BOLIVIANOS

Según estimaciones del Gobierno y de instituciones demográficas del interior y exterior del país, al menos dos millones de bolivianos viven fuera de las fronteras nacionales. De ese número, alrededor de 240 compatriotas regresan cada mes a Bolivia, solamente desde España. Sin embargo, los bolivianos en el exterior se encuentran con el corazón dividido cuando llega el momento de considerar el retorno al terruño.
   

Según estimaciones del Gobierno y de instituciones demográficas del interior y exterior del país, al menos dos millones de bolivianos viven fuera de las fronteras nacionales. De ese número, alrededor de 240 compatriotas regresan cada mes a Bolivia, solamente desde España.

Sin embargo, los bolivianos en el exterior se encuentran con el corazón dividido cuando llega el momento de considerar el retorno al terruño.
Por un lado, la posibilidad del reencuentro con la familia y amistades es un aliciente para que los migrantes bolivianos apuren el regreso al solar patrio.


Por el otro, la incertidumbre sobre la situación económica del país, la falta de empleo y la costumbre a niveles de vida muy alejados de los parámetros bolivianos ocasionan una postergación del retorno, que muchas veces se hace eterna.


“Cada día que pasa me parece mejor idea traer a mis dos hijos a vivir a España, antes que volver a Bolivia. Estoy casi segura de que allá no voy a encontrar la estabilidad económica que me da mi empleo en este país”, dice Carola Zelada, residente en la localidad de Albufeira, en Valencia.


Rossy T. estuvo cinco años en Japón y aunque regresó con capital suficiente después de largas jornadas de trabajo sacrificadas, no pudo administrar su dinero y terminó marchándose con destino a Estados Unidos, donde su historia se reinició.


Daniel Plaza, boliviano residente en Nueva York desde hace 24 años, resume así la situación: “Cada vez que pienso en el retorno me convenzo más de que no hay incentivos, ni económicos ni intelectuales, para volver a mi tierra”.

 

Capacitación no es aprovechada

Gran número de bolivianos en el exterior no aprovecha las oportunidades de capacitación que ofrecen sus países adoptivos y que podrían aplicar al volver al país.
“En España pasan cursos de todo, desde cuidar ancianos hasta barrer, pero la gente que está acá es porque quiere ganar dinero y no pierde su tiempo en esas cosas”, dice Jenny Rivero, que vive en Illescas, Toledo.
“La barrera del idioma es el principal obstáculo para que los bolivianos en Japón se capaciten. Sus hijos, en cambio, tienen mejores perspectivas porque aprenden japonés  en la escuela”, señala Ángel Jiménez, que radicó en la comunidad de Komaki, en la provincia nipona de Nagoya.
“Hay muchas cosas que se pueden aprender, pero la mayor parte de los bolivianos en Estados Unidos está más ocupada en mantenerse y en su vida cotidiana que en educarse. El que se capacita es porque ya no va a volver al país”, manifiesta Alberto Taborga, desde la ciudad de Dallas, en Texas.

 

Lo que añoran y detestan

La gente

Un sondeo efectuado por EL DEBER a 50  bolivianos que regresaron desde diferentes países reveló que lo que más disfrutaron al volver fue de la sinceridad, amabilidad  y calidez de amistades y familiares.

Sabor local

El mismo sondeo pone  la comida típica boliviana en el segundo lugar de las cosas que más disfrutaron los bolivianos al retornar al país. Los cambas mencionaron, especialmente, el majao y el locro.

Falta educación

Tres cosas son consideradas lo peor que encontraron los emigrantes bolivianos al regresar a suelo patrio: la suciedad, el tráfico vehicular caótico y la falta de educación y respeto de gran parte de la población.


 




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